Es un joven legislador que pesa a hacer sus primeras armas en el Parlamento asumió la coordinación de la bancada oficialista de la Cámara de Diputados. Diego Cánepa – parlamentario integrante del Nuevo Espacio – habló de diversos temas vinculados con la política, aseguró enfáticamente que la mayoría legislativa que alcanzó el Frente Amplio es igual a la que lograron los anteriores gobiernos a través de acuerdos y se refirió especialmente a las leyes aprobadas contrarreloj a fines de octubre, de las que destacó en particular, las modificaciones introducidas al régimen jubilatorio.
Además, sostuvo que esa mayoría legislativa no ha incidido en la función de control del Poder Ejecutivo que ejerce el Parlamento, subrayando que esta legislatura ha sido la que ha modificado la mayor cantidad de proyectos recibidos del Ejecutivo. Lo que sigue es un resumen de las “Crónicas de un Almuerzo” mantenidas con el diputado frenteamplista Diego Cánepa.
¿Es difícil realizar la labor de coordinador de la bancada del FA?
No es difícil, es una tarea de tiempo completo, porque la cultura del Frente es de consenso, por lo tanto es una búsqueda permanente de acuerdos, tanto en la discusión de los temas de fondo como de las agendas y los tiempos de las discusiones.
Esto de la coordinación es un aprendizaje, estuve desde el principio en esta tarea, lo que me ha ayudado a tener una visión global y continua de toda la bancada desde que asumimos el gobierno.
Además asumió esa labor en su primera legislatura...
Si. Y siempre digo que hay muchos compañeros legisladores con mayor experiencia, pero hay algo en lo que somos todos iguales y es que es la primera legislatura que somos gobierno y por lo tanto partimos de la misma necesidad de aprendizaje porque no es lo mismo ser un parlamentario de la oposición que serlo de gobierno.
¿No son las mismas funciones?
Si, pero tienen roles y responsabilidades diferentes, ni mayores ni menores, pero distintas. Las tareas son comunes: controlar al Poder Ejecutivo, legislar y ejercer la representación de la sociedad que es la articulación de las demandas de la gente con el Poder Ejecutivo y con el Estado.
¿Este Parlamento controla la labor del Ejecutivo?
Es claro que pese a la mayoría absoluta nosotros no renunciamos al control del Poder Ejecutivo, porque esta bancada de gobierno – hay un estudio realizado por el Instituto de Ciencia Política – es la que más cantidad de proyectos ha modificado de los que remite el Poder Ejecutivo. A diferencia de otras bancadas de otros gobiernos, en los que siempre hubo mayorías por acuerdo, coincidencias, coalición, gobernabilidad, cualquiera de esas palabras se utilizaron desde 1985 en adelante, nunca hubo tantas modificaciones como las que se concretaron en esta legislatura.
Hubo algunos cuestionamientos por la extrema rapidez con que la mayoría frenteamplista aprobó sobre fin de mes un grupo de leyes, ¿tuvieron el debate y análisis necesarios?
Es una buena pregunta, por que hay que aclarar que teníamos una restricción. Hay un sabio artículo de la Constitución -229- que establece que determinado tipo de leyes podrá ser aprobado hasta un año antes de las elecciones generales. Cuando digo aprobados hablo de ser sancionados por ambas cámaras del Parlamento, pero pueden ser promulgados posteriormente, que esa es una tarea del Poder Ejecutivo y lo aclaro por unas dudas que hubo en estos días con este temas.
Ese artículo establece que las leyes de aprobación de presupuesto, de creación de cargos, de modificación de las jubilaciones, tienen que ser aprobadas un año antes.
¿Por qué calificó como noble esa norma constitucional?
Porque me parece un control mucho más democrático, que evita la tentación de un Parlamento que con mayorías – absoluta como la nuestra o con la acordada por los otros partidos- apruebe leyes de autorización de gastos por razones que pueden estar en la tentación cualquier político. Por eso, estas leyes que usted mencionó tenían esa restricción constitucional y de allí la premura en su consideración.
¿Quizás tomó de sorpresa a la oposición?
Aclaro que en setiembre propuse armar un cronograma en consulta con el Poder Ejecutivo, el que fue aprobado por la bancada de gobierno y lo hicimos público inmediatamente. Creo que es la primera vez que una bancada de gobierno dice: éste va a ser el cronograma de leyes, esto es lo que vamos a aprobar, estas son las discusiones y estos son los tiempos. Es una mtodología de trabajo que deberíamos utilizar más seguido los parlamentarios, que es ponernos plazos a nosotros mismos.
La calidad de las leyes se verá con su aplicación. En la Academia hay en general muchas críticas sobre la calidad de las leyes.
¿Qué piensa al respecto?
Lo más importante es recordar que de Aristóteles para acá, la democracia es el gobierno del pueblo, no de los supuestos – entre comillas – mejores. Este método de gobierno es la aristocracia; si es de quienes tienen más dinero es una plutocraci, o si no, como concluía Platón, el mejor gobierno es de los filósofos, aunque no decía que él lo era.
Cierto es que hay muchos proyectos que estaban desde hacía largo tiempo en el Parlamento...
Este gobierno ha sido sin duda el que más ha legislado en reformas estructurales.
Pero tenía mayoría absoluta...
Pero es falso que este sea el primer gobierno que cuenta con mayoría parlamentaria, todos los otros gobiernos la tuvieron.
A través de acuerdos...
Por supuesto. Pero se sabe que la fuerza de la legislación está en los tres primeros años generalmente y los partidos tradicionales muchas veces hablaron de reformas estructurales que nunca plasmaron en una ley. Incluso lo de las cajas paraestatales, que este gobierno encaró como tema de fondo y votó una solución para un problema que estaba desde hacía 20 años. La ley podrá ser buena o mala, pero lo que está claro es que encaró el tema de fondo y planteó una solución.
De esos proyectos ¿cuál considera que es el más relevante?
Las reformas de las cajas Bancaria y Policial son más relevantes, pero para mí lo más importante es la flexibilización del acceso a la jubilación.
¿Por qué?
Porque es un país donde tenemos enormes problemas de informalismo laboral, a pesar que este gobierno – y eso no lo dice Cánepa sino que hay números irrebatibles – es el que tiene la menor tasa de desempleo desde que se mide este indicador, y la mayor cantidad de trabajadores formales en el BPS.
Pese a esto, hay mucha gente que ha trabajado muchos años en Uruguay yn o ha aportado porque hubo un informalismo estructural muy grande y esos proyectos, que son cinco en uno, atiende a este tema. Son la flexibilización del acceso a la jubilación que baja de 35 a 30 años los aportes, la flexibilización de la jubilación por incapacidad, de la mujer con un punto por hijo y la de edad avanzada, que ya existía pero que ahora le pernite al beneficiario transitar sus últimos años de su vida con un mayor apoyo de la seguridad social.
También se modificó el seguro de paro...
Otro proyecto importante es el que genera un seguro de paro más ajustado a la realidad que vivimos. Estas iniciativas responden al concepto del gobierno que cuando hay un crecimiento importante de la economía, como hubo estos años, acompañarlo con redistribución real de ese crecimiento en la sociedad. Si uno lo deja librado a la fuerza del mercado, esa redistribución no se da, esto está demostrado aquí y en el mundo. Si no hay una acción política del gobierno, en legislación de riqueza, no se va a dar esa redistribución.
El acceso a una jubilación más digna, la posibilidad de generar una flexibilidad mayor de algunos instrumentos como es el seguro de paro permiten que esa redistribución sea más adecuada a la realidad económica.
¿Se viene la contienda política?
Yo creo que el debate 2009 va a ser bisagra: continuar cambiando – el proceso que se inició en 2005 – o volver para atrás. En realidad va a ser un debate entre el pasado y la construcción del futuro.
¿Los partidos tradicionales y el Frente?
Los doctores Lacalle, Larraága y cualquier precandidato colorado lo único que pueden ofrecer es lo que hicieron con recetas que hoy en el mundo son antiguas. Por lo tanto el debate va a estar entre quienes quieren volver al pasado y quienes quieren mantener la construcción del futuro que significa el Frente Amplio.
¿No será necesario exponer los logros de este gobierno?
La izquierda no va a ganar las elecciones mostrando lo que hizo durante este gobierno – que fue bastante y en cualquier lugar del mundo sería suficiente – lo va a hacer si logramos entre todos, convencer a la gente que estamos construyendo futuro.
No se gana comparando pasados, comparando números o con Lacalle diciendo que lo anterior fue mejor, se tiene que ganar inspirando construcción del futuro.
¿Esa debe ser la apuesta?
Estoy convencido de ello y voy a Hacer campaña para que el Frente Amplio comprometa a la gente en esa construcción, convenciéndola que el cambio es posible continuando el proceso y no volviendo al pasado.
El cambio de actitud que impulsó este gobierno se debe consolidar, por eso lo de bisagra que señalé anteriormente.
No alcanza con que la gente elija al Frente por lo que ya hizo?
No alcanza. Para construir los cambios necesitamos inspirar a la gente, hacerla ver que es parte fundamental de ese proceso. ¿Sabe por qué la gente se siguió yendo pese a la mejora económica? Porque al Uruguay le falta algo y no es un tema económico es un problema de visión de país y de inspiración. Si la gente siente que es parte de algo, que su participación es necesaria, que su futuro está ligado al de otros, ahí vamos a lograr triunfar.
Por eso la política es hermosa; si se tratara solamente de comparar pondríamos a contadores o economistas a revisar los datos y ya está, pero no es así, la política es la capacidad de enamorar a la gente, de convencer, de persuadir, de inspirar y el que logre esto en 2009 va a triunfar en las elecciones y va a cambiar el país.
Gobierno nuevo, código nuevo.
En la reforma del Poder Judicial que mencionó, ¿qué aspectos tendrán prioridad?
Tenemos unos debe del sistema político, porque tenemos que modificar el Código Penal y sobre todo el Código de Proceso Penal, que es medieval.
¿Se va a encarar eso entonces?
Espero que no termine esta legislatura sin haber modificado el Código, que es una vergenza nacional, que no le da garantías a nadie y menos todavía a los que menos tienen.
¿Que grado de avance hay en esto de los códigos?
Están las comisiones funcionando pero no ha llegado el proyecto.
¿La idea es que se apruebe en esta legislatura?
Para que empiece a regir después de aprobado el próximo presupuesto por el nuevo gobierno.
Uruguay tiene desafíos enormes hacia el futuro y uno de ellos es la educación, ¿se resuelve con esta nueva ley?
La Ley de Educaicón no va a resolver todos los problemas, es un instrumento más.
Entonces ¿a qué hay que apelar?
Apostar a la calidad de la educación, de los recursos humanos, a la fortaleza institucional del país, a la calidad de la democaracia – tuvimos un paquete legislativo de profundización democrática muy fuerte, hay que radicalizar la democracia.
¿Como es eso?
Radicalizar no qiuere decir ir a los extremos. Como dice su erimología, radical quiere decir ir a la raíz de las cosas, a la esencia. Para nosotros radicalizar la democracia es ir a la búsqueda permanente de la ampliación de los espacios de libertad del ciudadano.
¿Algún ejemplo?
Uruguay no tiene un menú muy amplio de opciones en algunos temas. Tenemos que consolidar los cambios en el segundo pogierno y por ejemplo, está la reforma de la segunda generación en la seguridad social. Tuvimos una reforma grande en 1996, que nosotros compartimos, pero que necesita ajustes en un país envejecido que tiene que asumir un debate de segunda generación sin pensar en volver para atras después del 96. No se puede estar empezando de vuelta permanentemente, hay que avanzar sobre determinados cambios y crear una agenda nueva.
¿Con qué otros temas?
Por ejemplo tenemos el desafío de resolver la inserción internacional, que no pasa solo por discutir MERCOSUR si o MERCOSUR no, sino el dabate que por su tamaño e importancia geopolítica, nos obliga a entender que ésta no es una resolución del sistema político, sino de la elite uruguya bien entendida.
Los tomadores de las decisiones reales tienen que asumir un debate donde se debe rescatar la inserción internacional como un elemento calave y a su vez, temas más profundos.
He escuchado críticas de políticos y de empresarios de derecha, que dicen que la agenda de la izquierda es antigua. Por suerte el mundo demuestra que el liberalismo económico ha muerto – lo declaró Sarkozy que no es precisamente un hombre de izquierda- y en la agenda, en el debate por delante tenemos por ejemplo, la reforma del Poder Judicial.
¿Hay que mejorar el nivel del debate entonces?
Queremos discutir no en visión de intereses, sino cómo mejoramos la calidad democrática del país y en ese sentido la elite uruguaya tiene un debe muy grande, tiene una complacencia muy grande. Yo he visto críticas a iniciativas de este gobierno que están mucho más vinculadas a las discusiones del mundo que a esta elite uruguaya, que cada vez está más desconectada de lo que está sucediendo, que exige conexión con la globalización y muchas veces si no es por iniciativa del gobierno, los empresarios no tienen el empuje, ni la cultura emprendedora de salir a pelear mercados, más allá de critirar al gobierno de turno.
En resumen, ¿qué tenemos?
Creo que lo que tenemos es una complacencia brutal, creemos que acá se enseña muy bien el Derecho y que el problema son algunos políticos. En ese desprecio hacia el sistema político que tienen algunos actores de la elite, lo que se esconde es una forfunda mediocridad.
¿Puede definir elite?
Estoy hablando en términos generales, son los empresarios, la academia, el mundo cultural, aquellos que tienen la capacidad de tomasr decisiones que influyen en la vida de los demás y creo que hay una complacencia enorme en el sentido de que si no estamos bien, es por problemas del gobierno de turno. Es eun país en el que tenemos enormes difucultades en reconocer cosas buenas que se hacern en el exterio y digo tenemos, porque yo tengo los dos pies adentro del plato.
¿Como se revierte esta situación?
Necesitamos asumir un cambio de mentalidad muy grande que va más allá de cómo distribuir la riqueza, de cuánta libertad disfrutamos, que son temas más políticos.
Creo que hay una oportunidad muy grande para esto que es el bicenternario.
Una conmemoración removedora...
El gobierno lo ha conversado, hay senadores que están interesados, la ideas es que armemos grandes debates nacionales en oportunidad del bicentenario, pero por favor no lo mezclemos con política partidaria y con la discusión del corto plazo.
El 2010 será el primer año del próximo gobierno y yo aspiro a que sea un gobierno de izquierda, pero más allá de eso, es una buena oportunidad para abrir un gran debate nacional sobre temas de fondo para lograr acuerdos y consensos.
¿Acuerdos de largo plazo?
No podemos hablar a 50 años, porque el mundo va a cambiar, pero en estos próximos 15 años ver los acuerdos que no pasan solo por los políticos, pasan por los empresarios, por los trabajadores, por la academia, pasan por el mundo del arte y la cultura.
No hablo de un acuerdo de empresarios y trabajadores solamente sino un gran acuerdo social que permita establecer las bases para hacer dos otres cosas en lso próximos 15 años en los que podremos avanzar con ciert paz social.
¿Piensa que la fecha es oportuna para analiar cambios y lograr un gran acuerdo nacional?
Por eso pienso en 2010 bicentenario de América Latina, de la revolución de 1810 de la que somos parte, porque hay que recordad que Artigas de inmediato se puso a las órdenes de la Junta de Mayo. Es una fecha interesante para un alto en el camino del pási, para que todos sus habitantes se tomen un momento de reflexión hacia el futro.