El cambio climático representa el mayor desafío que la humanidad tiene por delante. Mas allá de la polémica sobre su alcance e impacto, es evidente que nos encontramos frente una situación inédita, que requiere pensar desde nuevas perspectivas para crear respuestas adecuadas que nos permitan sostener nuestra existencia sobre la tierra.
El trabajo del Panel Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático y la repercusión mediática que significó la obtención del Premio Novel de la Paz 2007, han logrado despertar el interés sobre el tema.
Desde nuestra perspectiva, el mayor desafío que nos plantea el cambio climático no tiene que ver con cuestiones técnicas ni científicas, sino con su dimensión política. Esta claro que los cambios ocurridos en el clima, y los que ocurrirán, afectaran la vida de las personas. También es evidente que los países mas pobres tienen menos herramientas para afrontar este fenómeno, y que en cada una de nuestras sociedades son las personas pobres las más vulnerables a los efectos del cambio climático. Por otra parte, son los países ricos los que mas contribuyen al calentamiento global con la emisión de gases de efecto invernadero.
El pasado 3 de julio en la sala de conferencias de la UPAEP fue presentado el informe GEO Uruguay 2008. Este informe, que contó con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, fue realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), y la coordinación técnica del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES).
Según lo define la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMCC), adoptada en Nueva York el 9 de mayo de 1992, el cambio climático es “... un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”.
más...En esta discusión sobre políticas públicas se perfilan corrientes de pensamiento ya bien establecidas que nos inducen a concebir las demandas de desarrollo y las de conservación del medio ambiente como contradictorias. La atención suele centrarse en el echo de que muchas de las tendencias en el deterioro del medio ambiente mundial, incluido el calentamiento global y otras señales preocupantes de cambio climático, están relacionadas con una mayor actividad económica, tales como crecimiento industrial, mayor consumo energético, prácticas de riego más intensivas, tala comercial de árboles y otras actividades que suelen correlacionarse con la expansión económica. A primera vista, podría parecer que el proceso de desarrollo es responsable del daño ambiental.
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